martes, 9 de abril de 2013

Sentencia



De la música,
un estribillo.
Siento.
Creo.
Puedo más, sé,
sólo hay que acordarse,
con la voz gruesa,
sentenciando,
sentada en una esquina,
está la voz, sentenciando,
que juzga,
que huele,
lo podrido de esta carcajada,
que ve,
todo el crimen resumido en una mañana,
que degusta,
lo tóxico de esta cama,
y se relame,
y goza,
con nuestras escenas de piel seca
pegados los dos girando,
en el medio de las sábanas
con pelo de gato y restos de noche.
Y muerde,
los gemidos ya afónicos,
y se une a nosotros. 


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