Si
quiero planto un libro,
escribo
un hijo,
tengo
un árbol.
Y
porque si quiero no me ato,
libero
a un gato.
Salto
desde una planta baja,
me
desato,
me
visto en desnudez,
como
del aire,
y vivo
tranquila,
sin la
norma de la palabra del presidente de la democracia,
de las
reglas del sistema de la cárcel de la Iglesia,
de la
Constitución Nacional de la República Argentina,
nado en
la tierra.
Duermo
en la clase,
viajo
al 1er piso de mi edificio,
leo el
matutino de noche,
escucho
música con auriculares en las reuniones familiares,
no
tengo hijos.
Me caso
conmigo,
cruzo a
pie el pacífico,
y río
si me pasa algo trágico.
Me
agarra claustrofobia en la pradera,
pinto
un arcoíris con 7 tonos distintos de grises.
Que me
parta en dos y me cruce el pecho la imaginación.
Que me
atraviese la búsqueda de lo diferente,
la sed
de los experimentos,
sin
miedos.
Pido
ser,
transversal
atravesar.
Porque
a mi quién me va a decir cómo tiene que ser la vida,
porque
no quiero vivir de la mentira,
para
que la matemática se vuelva inexacta,
y que
del cielo nazcan las plantas.

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